lo poco, a veces, es mucho si lo trabajas
Septiembre 7, 2009
En la vida, a veces, tenés que ser independiente y emprender tus propios proyectos para seguir a delante sin depender de nadie, y eso es lo que decidí hacer el día en que me dí cuenta que mis padres no me podían dar todo lo que necesitaba. Así, emprendí un proyecto que me podía ayudar a manejarme con o sin ellos.
Consistía en buscar un trabajo que me diera una ganancia razonable para, a veces, comprarme lo que quisiera o tener la tranquilidad de que en algún momento de urgencia, tendría en el bolsillo algo de plata, ya que “nadie te regala nada”. Al principio fue un trabajo, luego fueron dos y luego tres. El primero fue un trabajo que me ofreció un familiar, todos los fines de semana le limpiaba la casa, y al transmitirle confianza y responsabilidad, todavía sigue mi trabajo en pie. Y como dice el dicho: “al que madruga, dios lo ayuda”, me ofreció ser revendedora de una marca de cosméticos, donde las cuentas no deben fallar y el carisma tampoco; y, el tercero, comenzó a través de una ayuda a un familiar que tenía problemas de mudanza, y me ofrecí a ayudarlo sin nada a cambio y esa persona empezó a dar propinas hasta que se hizo un rutina y pasó a ser un trabajo fijo.
Aunque sigo trabajando en los tres, todo tiene una enseñanza aunque no llegue a un final:
1- si das vas a recibir
2- nunca perder la iniciativa y la independencia.
3- Siempre ayudarte a vos mismo y a los demás
4- Siempre buscar para encontrar
5- Transmitiendo responsabilidad y confianza obtendrás mas
6- Siempre hay que sacrificarse para tener lo que queres
7- Nunca perder la habilidad y el carisma
8- Ayudar para ser ayudado
9- Hacer lo que te guste y estar cómodo con eso.
Mariquena Lovino
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